Martes, 18 de Diciembre de 2018
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09.03 | Nac. e Int. Primera B Nacional

"Siempre hay que estar preparado"

El Zurdito Maldonado tiene protagonismo en Agropecuario de Carlos Casares, donde pudo cristalizar su sueño de ser jugador profesional. Instalado con la familia, flamante papá de una niña, se definió como "un casarense más".

Daniel Lovano / elpopular.com.ar

Una tarde el Zurdito Maldonado apareció con la camiseta de la selección de Olavarría en un amistoso con Laprida en la cancha de El Fortín. Su entrenador lo había reservado para ingresar desde el banco de suplentes; en la primera pelota hizo un desparramo y metió un golazo, en la segunda dejó el tendal y no repitió por poco.

Quienes lo vieron aquella tarde palpitaron que en esa zurdo había algo especial, que su futuro debía estar muy lejos de Olavarría. Tarde, pero al Zurdito se le empiezan a abrir las puertas del fútbol profesional en un lugar insospechado hace un par de años, en Agropecuario de Carlos Casares.

Con el Chaucha Bianco como entrenador, en el arranque de 2018 aparecieron las oportunidades. Todo el país vio como la relación entre la pelota y su pierna izquierda sólo pudo ser detenida con penal hace diez días dentro del área de Villa Dálmile.

"Estoy muy contento con este presente y muy agradecido con Bernardo (Grobocopatel), que me llamó cuando estaba jugando el Federal 'C' con El Fortín y terminábamos de quedar afuera. En ese momento veía que estaba siendo egoísta con la familia; no sabía si seguir jugando o si teniendo un hijo y a mi señora no era la hora de abandonar y dedicarme a mi trabajo. En ese momento Bernardo me propuso jugar el Federal A y ese llamado cambió mi vida para mejor" recordó.

Hace dos años que está instalado en el oeste bonaerense. "Carlos Casares es una ciudad tranquila. Son estos dos años, más un año más antes, en 2013. Conozco a la gente, son muy buenos, se vive como en un pueblo. Nos conocemos todos, nos saludamos todos. Es el lugar ideal para nosotros, con mi señora, mi nene y mi nena que acaba de nacer hace 10 días. Por supuesto que se extraña Olavarría, la familia, porque además como estamos instalados hace mucho que no vamos y somos unos casarenses más"dijo.

"Cuando me vine para Casares, los primeros seis meses estuve solo y después llegaron mi señora y el nene. Me costó la adaptación a la categoría, que para mí era nueva; empecé a ir al banco, se fue el técnico y con un DT interino tuve muchos minutos, pero ya me estaba contenido con mi familia. No me sentía tan culpable de subordinar a la familia detrás de mi sueño de ser futbolista y cuando no jugaba sentía la confianza de Bernardo, que nunca dejó de creer en mí" destacó.

A mediados de 2017 formó parte de la gesta histórica para el fútbol de interior provincial, como lo fue el ascenso a la categoría de plata del fútbol argentino, y con aspiraciones de llegar a más. "El ascenso a la B Nacional fue algo increíble. Nunca me hubiese imaginado que iba a formar parte de un plantel de B Nacional, con jugadores de muchísima trayectoria tanto en el fútbol argentino como en el internacional, que en cada entrenamiento enseñan cosas nuevas en la cancha, en el vestuario, en todo. No sólo era todo nuevo para mí, sino increíble" subrayó.

Su juego también cambió, pero no tanto: "Por ahí en Olavarría era demasiado individualista y acá lo tuve que cambiar por un juego más grupal. Igual la esencia no cambia, porque ese juego individual es lo que más esperan de mí y es en lo que me puedo destacar y mi arma para pelear un puesto en el equipo".

Hoy no sólo se siente participe de un grupo humano, sino protagonista dentro de la cancha. "No fui citado en los primeros partidos, pero al final del año pasado empecé a sumar minutos. Con eso fui sumando confianza, con eso después se mejora la cabeza y se mejora el juego. Es una sensación inexplicable. En un Federal B o un Federal C uno lo veía muy lejos, pero ahora me doy cuenta de que se puede, que las oportunidades tampoco aparecen una vez, sino que hay miles y siempre hay que estar preparado" aconsejó.

"Ojalá lo puedan leer los chicos que están en Olavarría, porque las oportunidades pueden salir en cualquier momento. Cuando yo jugaba allá me sentía menos, me sentía lejos de todo y la verdad es que entrenándose y estando preparado las oportunidades siempre llegan" agregó.

En una temporada atípica, porque es año mundialista, la B Nacional ubica a Agropecuario en una posición de privilegio, cerca de algo parecido a una utopía y al Zurdito con sus ganas de seguir jugando: "Ahora quiero sumar más minutos, seguir mejorando, y en lo grupal mantener esta buena campaña, pelear hasta el final, y más vale que el sueño de todos es el ascenso a Primera División, y creo que no es algo imposible con la calidad de plantel que tiene Agropecuario".