Sábado, 23 de Febrero de 2019
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06.02 | Federal 

El gol se siente un poco más solo

Oscar Altamirano se desvinculó de J.J. Urquiza y colgó los botines luego de un idilio inigualable con el arco contrario. Se sumó como entrenador a las inferiores de Chacarita junto a su amigo, el "Piojo" Manzo.

Daniel Lovano / [email protected]

A partir del enero que se fue la costumbre de cada fin de semana, desde hace más de 15 años, perderá vigencia. No volverán a aparecer titulares con los goles de Oscar Altamirano en cualquier categoría y con la camiseta que le toque en turno.

Detrás de su estela goleadora quedaron momentos inolvidables, en Olavarría monopolizados por una sola camiseta. Y como todo ídolo que se precie, dejó una imagen que no será capaz de diluir ni el paso del tiempo. En realidad una secuencia, dentro del área de Juventud, en Pergamino: los enganches al arquero, la definición con el arco vacío, el festejo del gol hacia la tribuna de Racing (que además era el del virtual ascenso al Argentino "A"), con Roberto Tucker corriendo a sus espaldas.

Esta semana, tras alejarse de J.J. Urquiza, Oscar formalizó su retiro y se sumó a las divisiones inferiores de Chacarita. "Hemos decidido arrancar un nuevo proyecto con el 'Piojo' Manso. Dolió tomar esta decisión; por una cosa u otra no seguí más en Jota, salió esta propuesta de Chacarita y enseguida le dije que sí" contó.

"Tenemos la séptima división entre los dos. Estamos toda la semana juntos, después los sábados él se dedica al plantel que juega el campeonato de AFA, conmigo de ayudante, y los domingos yo dirijo a los jugadores que se quedan al margen en el campeonato de la Liga Metropolitana" acotó.

Una salida difícil de Urquiza aceleró el cambio de status del goleador en la campaña del ascenso a la B Metro. "Volvimos a la pretemporada, hubo cosas que no me gustaron y, como venía pensando en dejar, fue el empujón que estaba necesitando para abandonar el fútbol. No fue jugando, como hubiese querido, pero me voy contento con la carrera que hice; no me reprocho nada. En cada club que fui la gente me quiere y hasta el día de hoy me lo reconoce" destacó.

De sus palabras ya sale que se siente un ex jugador. "Estoy contento, estoy feliz de trabajar en el club del que soy hincha y me gusta hacerlo con los chicos" dijo, y acotó: "En los entrenamientos ya juego apuestas a los chicos en los ejercicios de definición. Uno intenta enseñarles todo lo que ha ido aprendiendo en una cancha a lo largo de tantos años".

Para un tipo joven, que estuvo toda su vida vinculado con una pelota, mental y emocionalmente lo mejor que le pudo haber pasado fue encontrar trabajo enseguida. "Se lo comentaba a mi señora. No es fácil reinstalarse en el fútbol, pero gracias a Dios el 'Piojo' me llamó el lunes, cuando estaba en Olavarría. Me acerqué al club, hablé con Marabotto, me preguntó si tenía ganas y le dije que obvio" confesó.

Juntos en aquella imagen histórica de Pergamino, a la par en el comienzo de la nueva actividad, Oscar Altamirano y Roberto Tucker se iniciaron como entrenadores de divisiones inferiores con un par de semanas de diferencia.

"Es bueno que Roberto siga metido en el fútbol, que Racing le haya dado la oportunidad de enseñar todo lo aprendido, porque la sufrió. Lo único que debemos hacer es no faltar el respeto a los chicos y enseñarles con responsabilidad lo vivido dentro de una cancha, para que el día de mañana algunos de ellos puedan llegar" señaló.

Se puso muchas camisetas, tres lo marcaron como ninguna: Ferro Carril Oeste, el club donde empezó y Chacarita, el club del que es hincha. ¿La tercera? Obvio: "Todos los ascensos son importantes. Tuve la suerte de lograr varios, pero el de Racing fue el primero. El club me abrió las puertas cuando yo me fui de Buenos Aires y la gente me trató de diez. Olavarría es mi casa, tengo muchos amigos, y allá formé mi familia" subrayó.

Sólo por una cuestión de semanas su retiro no pudo ser con la camiseta de la estrellita. "Me habló Tino (Spitale), pero yo tenía contrato con 'Jota'. Después pasaron estas cosas, y no se dio. Claro que a uno le hubiese gustado cerrar el ciclo en Racing, porque tenía la espina, pero ya está" lamentó.

Su arribo es conocido. Rodolfo Bertolotto tuvo una charla con Alexis Ferrero (otro ex chaira), le comentó a su amigo Oscar Saldías que tenía el delantero que estaba necesitando para ganar el local, y buscar en el Argentino "B" la revancha de aquella campaña que se frustró en el "San Martín" de Tandil, cuando Racing debió definir la clasificación "como local" con Independencia de Gonzales Chaves.

"Oscar es el padrino de mi nena y me adoptó como a un hijo, y eso se lo voy a agradecer siempre a él y a su esposa Vivi. Me abrieron las puertas de su casa sin conocerme. A Berto también, que me recomendó. Quizás nadie sabe que después de la prueba yo no quería volver, pero los dos, junto con Sergio Sarfiel, me terminaron convenciendo" reveló.

En un amistoso con Ingeniero Newbery de La Madrid los goles no tardaron en aparecer y Fabio Almirón enseguida dio el visto bueno.

Todo lo que vino después es historia. Y de la grande.