Miércoles, 1 de Diciembre de 2021

20.07 | Nac. e Int. Básquetbol

"Estar cerca de mi familia incidió"

Federico Marín jugará en Peñarol de Mar del Plata la próxima Liga Nacional. El Pájaro, oriundo de San Justo pero olavarriense por adopción que, además, reside en nuestra ciudad, se refirió a su llegada al equipo Milrayitas y todo lo que puso en la balanza para aceptar la oferta.

Peñarol de Mar del Plata se ha movido con velocidad dentro del mercado ya pensando en lo que será la confección de su equipo para la Liga Nacional de Básquetbol 2021/2022. Con la incorporación de Federico Marín, el Milrayitas cerró un fichaje de experiencia para su plantel. El alero se suma a Carlos Buemo y al olavarriense Bruno Sansimoni (ambos ex Hispano Americano de Río Gallegos), mientras que recientemente el elenco de Leandro Ramella también confirmó otro refuerzo de amplia trayectoria como Pablo Espinoza (ex Instituto de Córdoba).

El Pájaro, oriundo de San Justo pero olavarriense por adopción que, además, reside en nuestra ciudad, es un viejo conocido para Ramella. Compartieron equipo cuando ambos coincidieron en Quilmes, el otro equipo de la ciudad, y ahora coincidirán en el Milrayitas, una de las instituciones más ganadoras de la historia. El alero de 39 años y 2,01 metros de altura viene de jugar la temporada en La Unión demostrando estar en plena vigencia, siendo uno de los líderes del equipo formoseño y ahora trasladando toda esa experiencia a Peñarol.

En charla con Prensa AdC, habló de los motivos que lo llevaron a decidirse por su nuevo equipo, su breve pero positivo reciente paso por Hebraica de la Liga uruguaya y cómo volcará toda su jerarquía en este grupo que está armando el club marplatense.

-¿Cómo se termina dando tu llegada a Peñarol?

-El interés comenzó hace un par de semanas atrás, a través de Prunes (Carlos, representante de Marín). Fueron charlando un poco y poniéndose al día de mi situación, y por su parte también Lea (Ramella) se comunicó conmigo para comentarme un poco la idea que tenía de llevarme al equipo y un poco explicarme qué pretendía de mí. En ese momento nosotros teníamos en vista una posible renovación con Hebraica, porque la relación había terminado muy bien y ellos quedaron muy conformes, y yo me sentí muy cómodo en ese mes que estuve.

Pero se retrasó un poco todo por el calendario que ellos tienen, la temporada en Uruguay va a arrancar en noviembre y eso hizo que se dilate un poco la situación. A todo esto, Peñarol empujó para tenerme y empezamos a mirar con mayor seriedad la oferta. Tuvo mucho que ver el diálogo que se mantuvo con (Domingo) Robles y (Sebastián) Tato Rodríguez.

-¿Y qué pusiste en la balanza?

-Peñarol fue el equipo que más interés mostró en hacer que vuelva a jugar en la Liga, y el hecho fundamental de poder estar cerca de mi familia incidió mucho en la decisión que terminé tomando. Me senté a hablarlo con la familia, la idea de este año también era poder quedarme en Olavarría, pero los tiempos a veces no se dan de la forma que uno desea.

En Uruguay había que esperar bastante y acá ya había algunos equipos que se movieron, entonces al ver que la chance de Peñarol creció y ser el equipo que más interés me demostró, tomamos la decisión de dar el okey. Me pone contento porque voy a estar cerca mi ciudad y estar en pleno contacto con la familia.

-¿Qué saldo te dejó esa experiencia en Uruguay?

-Fue positiva. Al terminar antes la temporada y no haber podido clasificar a Playoffs, ese tramo hasta la próxima Liga iba a ser muy largo. Pienso que un jugador con mi edad, el estar 4 ó 5 meses sin competencia es un período muy largo y cuando apareció la posibilidad de Hebraica me gustó mucho porque acortaba un poco esos tiempos.

Tanto a mí como así también a Lisandro (Rasio) y Nacho (Alessio) nos trataron muy bien. Una lástima cómo se dio el desenlace, porque justo cuando estábamos con equipo completo, a tres días de arrancar los Playoffs, más de 7 jugadores contrajeron el virus. Jugamos Playoffs con 5 jugadores y, más allá de estar a la altura, tuvimos que despedirnos de la competencia. De todas formas, la sensación y la experiencia en general fue buena y quedó una muy buena relación.

Pero los tiempos de renegociar son diferentes, no podía exponerme a quedarme sin trabajo a futuro, así que tomamos la decisión con la familia y el consejo de mi representante para darle el sí a Peñarol.

-Vas a tener un rol clave desde el liderazgo para el grupo de pibes que tiene el grupo ...

- Sí, una de las charlas que tuvimos con Lea fue por el rol que voy a tener, no sólo dentro de la cancha sino también fuera. En cuanto al trabajo en conjunto con los más jóvenes, hay una linda camada de jóvenes muy talentosos que ya desde hace un tiempo vienen sumando minutos y creciendo a paso agigantado. Será acompañarlos para que sigan creciendo, y también eso me va a empujar a mí para estar día a día al palo, sin relajarme.

Es bueno que haya este grupo de jóvenes que te pinche y te haga dar un paso más adelante, que tenga esa motivación de dar lo mejor todos los días. Sin dudas que el equipo todavía no termina de conformarse, que quienes vengan seguramente deberán sumarse a esto de ayudar a los más jóvenes para poder descubrir la mejor versión que tienen.

Creo que si bien estos chicos demostraron que pueden jugar la Liga, tienen el techo muy alto todavía y les queda mucho camino por recorrer y descubrir, para poder seguir encontrándose en el día a día hasta dónde pueden llegar.

-¿Cómo afrontaste este último año tan particular?

-Fue un año de descubrimiento personal y grupal también. Fueron muchas cosas a las cuales nos tuvimos que acostumbrar, adaptar y reinventarnos. Hubo muchas cosas que no estábamos acostumbrados a pasar y sin embargo se le puso el pecho, no sólo los jugadores sino también tanto dirigentes como cuerpos técnicos. Se pudo sobrellevar todo eso de la mejor manera, se pudo jugar y terminar una Liga, hubo un campeón, fueron muchos puntos los positivos.

Obviamente hay cosas que no han salido tan bien pero esto es a prueba y error, porque necesitás de algunas equivocaciones para aprender y seguir mejorando a futuro. Habrá que hacer autocrítica para lo que no gustó poder mejorarlo como competencia y como jugadores. En lo personal fue un año a prueba donde estuve mucho tiempo parado, desde que se terminó la Liga hasta el inicio de la temporada fueron como 7 meses de inactividad.

Fuimos 15 días antes a hacer una pretemporada, y era una incertidumbre el ver cómo el cuerpo se adaptaba después de un parate tan grande. Nosotros entrenábamos por Zoom y en el patio de tu casa no es lo mismo que hacerlo dentro de una cancha día a día y con una competencia, faltando ese contacto, ese ida y vuelta constante.